¿Por qué contratar un seguro para mi patinete eléctrico si no es obligatorio?

Los patinetes eléctricos, muy por encima de otros Vehículos de Movilidad Personal (VMP), forman parte del paisaje urbano de las ciudades. Es indiscutible que estos vehículos han triunfado como medio de transporte en las ciudades. No hay más que ver las cifras de ventas o, mejor aún, salir a la calle para darnos cuenta de la magnitud de su éxito.

Sin embargo, no se trata de un éxito sin protestas. La convivencia entre patinetes y peatones está envuelta de quejas que no parece que vayan a desaparecer de la noche a la mañana. Lo previsible es, precisamente, que polémica siga creciendo a medida que también aumenta el número de patinetes en la calle. A cada accidente en el que aparecen implicados un peatón y un patinete, los reproches y las recriminaciones aumentan.

Este mes de marzo ha sido especialmente revelador. A finales de mes, un patinete arrollaba a una mujer en la confluencia de la calle Aragó con el paseo de Gràcia en Barcelona. Días antes, La Vanguardia informaba que los accidentes con VMP habían aumentado en 2020, lo contrario de lo sucedido con otros medios de transporte. Al tiempo, Tarragona, con 1.500 patinetes de alquiler en las calles desde hace poco más de dos meses, está experimentando la controversia que genera la convivencia de estos nuevos actores de la movilidad con peatones y el resto de vehículos. ¿Existe una fórmula mágica para poner fin a tanto desencuentro?

Mayor control

Las medidas, por detrás de la realidad

A pesar de que se trata de vehículos a motor, la Dirección General de Tráfico (DGT) solo ha legislado de manera parcial el uso de estos vehículos, prohibiendo su circulación por determinadas vías y exigiendo a los usuarios adoptar una serie de medidas de seguridad. Pero casi lo más destacado ha sido la división en varias tipologías de los VMP en función de su velocidad y de su peso, básicamente.

Otros aspectos como la exigencia de un certificado de circulación no entrarán en vigor hasta 2023; mientras que otros con los que se había especulado como un seguro obligatorio de responsabilidad civil, el clásico seguro obligatorio que si han de tener el resto de vehículos a motor, todavía no tienen fecha. Eso sí, en más de una ocasión, diversos responsables de la DGT han especulado con esta posibilidad, empezando por el propio director general, Pere Navarro, en una charla con internautas a principios de este mismo año.

El peso de la iniciativa legal para ordenar el uso de los MVP ha caído en los ayuntamientos. Algo lógico si tenemos en cuenta que se trata de vehículos esencialmente urbanos. El de Barcelona es uno de los más activos en este sentido y cuenta con una normativa más avanzada que incluso apunta a la obligatoriedad del seguro de daños a terceros para un futuro próximo. El pasado mes de enero, Rosa Alarcón, regidora de movilidad del consistorio de la capital catalana ya aseguró que su posición “es que es necesario el casco y el seguro por temas de siniestralidad”.

Garantías

¿Cambiaría algo la existencia de un seguro obligatorio?

Los expertos en riesgos aseguran que el seguro tiene siempre un efecto preventivo, pero, en sí mismo no evita accidentes. Eso sí, contribuiría a aumentar la concienciación sobre el riesgo potencial de los VMP, que en ningún caso se trata de un juguete infantil. Aunque ese no sería el principal argumento para contratar un seguro que hoy por hoy, salvo en los MVP de uso comercial y los de la categoría C1, no es obligatorio. Cada vez son menos los que ponen en duda que esa obligatoriedad llegará en un futuro más próximo de lejano. ¿Vale la pena adelantarse? ¿Qué nos aportará disponer de un seguro?

Como la mayoría de los seguros, su principal virtud es aportar tranquilidad y certidumbre al usuario de que en caso de accidente las consecuencias negativas desde un punto de vista económico serán asumidas por la aseguradora. Que el seguro no sea obligatorio no significa que la ley nos exima de asumir las responsabilidades legales y económicas que hemos podido ocasionar a terceros. Eso significa, más allá del disgusto personal, afrontar gastos y posibles indemnizaciones que pueden llegar a ser importantes. Además, por supuesto, de los daños que puede haber sufrido el conductor del VMP en caso de ser señalado como el responsable del accidente. Dinero que, si no hay seguro de por medio, deberá salir de su bolsillo.

El número de seguros para patinetes eléctricos está creciendo casi al mismo ritmo que la presencia de estos vehículos en las calles. Son productos que, como sucede en los seguros de coches, motos o embarcaciones, van desde las pólizas de daños a terceros hasta las que incorporan los daños propios, el robo y una asistencia médica, por citar algunas coberturas habituales. Los precios van desde los 20 euros al año, para los productos más básicos, aunque el precio anual de los seguros más completos está alrededor de los 50 euros.

Atención a los límites

La responsabilidad civil, clave

A la hora de contratar un seguro para un patinete eléctrico, más allá de las coberturas, debemos fijarnos en los límites que establece nuestra póliza para la responsabilidad civil y para los gastos de defensa jurídica. En los seguros obligatorios, las cantidades mínimas quedan fijadas por ley. Cuando ese no es el caso, las cifras vienen determinadas por las estimaciones de las compañías. En los seguros de patinetes eléctricos, la mayoría de las pólizas se mueven entre los 150.000 y los 500.000 euros para afrontar la responsabilidad civil y entre 6.000 y 30.000 euros para los gastos de asistencia jurídica. Un agente o corredor de seguros podrá asesorarnos de nuestras necesidades y de los productos del mercado que mejor se ajustan a nuestro caso.

Claro que, es muy posible que las autoridades no hayan sentido la necesidad prioritaria de exigir un seguro obligatorio para los patinetes eléctrico porque es muy posible que la mayoría o una parte muy significativa de los que circulan por las calles ya dispongan de una cobertura parcial a través del seguro del hogar. Este producto asegurador se ha convertido, en los últimos años, en un cajón de sastre de los riesgos familiares. Un auténtico producto multirriesgo, que ofrece tanto cobertura frente a las goteras o un escape de agua como frente al robo de la bicicleta. Con todo, se trata de coberturas limitadas y que no están presentes en todas las pólizas de hogar. 


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